jueves 19 de noviembre de 2009

el culpable debo ser yo

y después de todo,
muchas veces pienso,
¿alguien es capaz
de soportarme?

últimamente
sólo encuentro
malas caras,
respuestas frías,
y una distancia
tan larga
como la que me separa
del sitio
donde me gustaría estar
ahora.

miércoles 18 de noviembre de 2009

no seré yo quien te mienta
quizás tampoco nunca te diga la verdad.
no seré yo quien padezca
pensé una vez,
pero es demasiado tarde ya.

miércoles 11 de noviembre de 2009

bang, bang.

a más de uno le pondría la cara del revés
hasta tener mis nudillos destrozados
y sus dientes en el suelo.

a más de uno le diría adiós,
justo antes de disparar
sin necesidad de cerrar los ojos
para ser capaz de apretar el gatillo.

bang, bang,
¡cuánta sangre por aquí!
bang, bang,
¡cuánto dolor!

tenemos más principios de los que puedas aguantar

un, dos,
y chascaste los dedos.
un, dos,
y te fuiste otra vez.
un, dos,
no queda más remedio.
un, dos,
tres.

un, dos,
el tren de la basura.
un, dos,
las calles más oscuras.
un, dos,
tenemos más principios,
un, dos,
de los que puedas aguantar.

lunes 9 de noviembre de 2009

un, dos, tres

esos versos eran los que yo siempre había necesitado.
iban dando vueltas a mi alrededor,
danzaban al son de una guitarra que yo no tocaba.

oh, qué bonitos pasos! oh, qué calor me dáis!
hacía mucho frío,
hasta que vosotros llegásteis!

sábado 7 de noviembre de 2009

tdi

Me miró desde el otro lado de la ventanilla y me saludó. Yo no la conocía, pero le devolví el saludo. Fue algo cálido. Y en ese pequeño descuido, el coche de atrás ya pitaba porque el semáforo se había puesto en verde y yo aún no había arrancado. Son las prisas de esta ciudad, ya sabes. Seguí conduciendo hasta que me cansé. Resulta que me había alejado 350 kilómetros y me quedaba poca gasolina. Entonces me decidí a aparcar. Habían pasado unas cuantas horas y durante el trayecto había sonado todo el rato ese disco.

Me bajé del coche y abrí el maletero. Cogí la guitarra, pinté cuatro acordes, recordé unos versos. No me salió nada bueno. Metí de nuevo la guitarra en el maletero y dí media vuelta con el coche en busca de una gasolinera. Allí me compré también un bocadillo y una botellita de agua. Vaya, vaya, qué precios. Pago a la chica que trabaja de dependienta en esa gasolinera y me voy. Cuando arranco pienso que es la chica con la cara más triste del mundo. Me doy cuenta de que ya está demasiado oscuro y enciendo las luces. Comienzo el camino de vuelta...y sigue sonando ese disco. Ese disco...

lunes 2 de noviembre de 2009

oh, oh,

Yo seguía sus pasos y me mantuve un poco distante. No me ve, no me ve, no me va a ver nunca. Y no se daba cuenta. Oh, oh, ¡no se da cuenta! ¡Que alguien me felicite! Soy un fantasma